
Lectura del día: Marcos 26 : 36-43






odos ellos serían salvos. Pocos minutos después el camión del hospital de los aliados paró enfrente al local donde estaban y todos fueron colocados en él y acarreados para un lugar seguro.
ener…Una vez estaba en cine cuando de repente se fue la energía eléctrica. En ese momento hubo pánico y hubo alguien que gritó: “Se fue la luz”, otro dijo “Está muy oscuro!”, posterior a eso hubo otro que sacó una linterna y calmó la situación mientras volvía la corriente.
En esta vida hay dos tipos de personas, unos que se dedican a hablar de lo que es obvio y no hacen nada para solucionarlo, y otros que son una luz para todos aquellos que necesi
tan guía.
¿Cual de ellos eres tú? ¿Iluminas a los demás con tus buenas obras y palabras o te limitas a ver como otros caen y no haces nada para ayudarles?
Jesús dijo: “Yo soy el camino la verdad y la vida”, El es esa luz que necesitamos, si crees que solo hay gente que lo que hace es recordarte que está obscuro y que no hay esperanza, te digo que EL es la luz que brillará por siempre…SIGUELA!

“Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día” (Hechos 16:5).
“La iglesia no es un lugar y sí una persona; no un redil y sí un rebaño; no un edificio sagrado y sí una reunión de personas que creen. La iglesia somos nosotros que oramos, no donde nosotros oramos. Una estructura de ladrillos o mármol no es, una iglesia, más que una ropa de tejido o satén para una persona. No hay nada sagrado en este mundo sino el hombre, ningún santuario de Dios sino el alma.”
Somos la iglesia del Señor, el canal de bendiciones para todos los que están perdidos, aflictos, sin fe o esperanza, sin amor y sin una razón de vivir. Hemos sido escogidos y enviados por el Señor Jesús para sembrar su Palabra, para llevar confort y paz, para mostrar que ni todo está perdido y que Dios siempre está de brazos abiertos para socorrer y bendecir.
La palabra que proclamamos tiene poder, la oración que hacemos puede transformar vidas y hogares, puede cambiar una situación, puede alumbrar una ciudad. La presencia del hijo de Dios en un lugar hace todo la diferencia. Los colores engañosos del mundo son apagados y en su lugar se enciende el brillo de la presencia de Dios.
A veces nos preocupamos en construir edificios suntuosos, paredes de piedras, interiores de granito y todo lo de más, harán de nuestra “iglesia” un lugar de grande belleza y atractivo. Pero la que necesita ser bonita es la verdadera iglesia: la que está en el interior, de rodillas, cantando y alabando, orando por lo bien de las personas y de toda la nación. La iglesia más bella que podemos tener es un pueblo santo, de manos limpias, corazón puro, con mucho amor por los que están alrededor.